Criticismo literario del criticismo del criticismo literario en El jardín de senderos que se bifurcan

¿Por qué escriban los autores?  ¿Para ganarse la vida?  Claro.  ¿Para distraer a los lectores?  Sí.  ¿Para que el mundo aprende algún mensaje?  Quizá.  ¿Para que los críticos lo interpreten, lo critiquen, y lo torzan hasta que no permanezca el elemento del misterio, de la mágica?  No.

Desde el comienzo de la profesión del crítico literario, los autores se han resentido por el poder sobre la obra que tienen los críticos, y algunos autores han entierrado en su discurso un criticismo sutil del criticismo literario.  Un ejemplo buenísimo es El jardín de senderos que se bifurcan. Un crítico dice que hay en este cuento «la posibilidad de cuentos adicionales que no se han relatado todavía».   Irónicamente, uno de estos cuentos ocultos es el que critica a los críticos.  Comparando a los críticos a los historiadores (ése ineficaz; éste crucial), el autor los satiriza sutilmente, insinuando que el trabajo del crítico literario es tonto.

Esta historia, quizás la más famosa del gran cuentista Jorge Luís Borges, relate por qué se aplazó un ataque específico británico contra los Alemanes en la Primera Guerra Mundial.  Comienza por explicar lo que pasó, referenciando a un libro verdadero, escrito por Lidell Hart.  La parte mayor de la historia es un extracto del testimonio de doctor Yu Tsun, un espía chino que trabajaba para el Imperio Alemán.  Tsun, nos dice Tsun mismo, es el bisnieto de Ts'ui Pên, que se había secuestrado para escribir una novela populosísima y construir «un laberinto en el que perdieran todos los hombres.»  Trágicamente, cuándo murió, no se pudo ni encontrar el laberinto ni entender ni una jota de la novela.

Este extracto relate como Tsun, sabiendo que las autoridades inglesas habían sabido que era agente alemán, fabrica un plan desesperado para comunicar a sus superiores en Berlin algún secreto importantísimo.  Va (a este punto no sabemos por qué)  a la casa de Stephen Albert, un sinólogo que, aprendemos, ha encontrado el significado verdadero de la novela y que ha resuelto el misterio del laberinto.  Al fin, Tsun hace un crimen terrible....

Lo primero que se nota es que la historia está dando un ejemplo de un análisis de un texto escrito que sirve para algo productivoÑla estudia de la historia militar (que nos ayuda en planear la guerras de hoy).  Lo que Borges parece estar haciendo es explicar una manera genial de comunicar durante una guerra para que las estrategas militares la puedan usar.

Entre este trabajo útil e importante de los historiadores y el de los críticos en el cuento, se ve un contrasto enorme.  Cuando los críticos examinan la novela de Ts'ui Pên, no pueden encontrar la clave de la enigma, aun después de cien años de trabajo.  Esta clave (que usted probablemente habrá conjeturado es que la novela misma es el laberinto) es tan obvia, yÑpor relatar que los críticos no han encontrado esta clave oculta inmediatamente delante de sus naricesÑBorges está insinuando que o los críticos son ineptos y tontos o no quieren elucidar el texto que están criticando.  Borges también nos muestra que, cuando un historiador (en este caso el sinólogo Stephen Albert), aun un extranjero que no conoce tan bien los ritmos de la cultura china que los críticos que leyeron la novela, se dedica a resolver este misterio, lo hace.  Esto no puede ser coincidencia.

Algunos críticos de mi tesis argüirán que Borges no usa la palabra «crítico», pero Borges mismo resuelva este agujero en mi tesis:
«»--En una adivinanza cuyo tema es el ajedrez, ¿cuál es la única palabra prohibida?
»Reflexioné un momento y repuse:--La palabra ajedrez.»»

Otra manera en que Borges ataca a los críticos es que el villano (y protagonista) del cuento es probablemente un crítico literario.  Sabemos que fue profesor de inglés y que había alcanzado el gran título de «doctor» (que es un puesto muy alto en China), entonces podemos suponer que enseña las clases de inglés altas.  Y ¿qué hacen primariamente las clases de inglés altas?  Leen y critican la literatura.  El villano de la historia, entonces, es un crítico literario.

Un crítico de Borges, James Woodall, dice que El jardín de senderos que se bifurcan es el «cuento el más nihilístico que Borges escribió jamás».   Y es muy nihilístico, o sea que ataca profundamente al status quo del mudo literario cuando satiriza a los críticos literarios.

Interesantemente, que El jardín de senderos que se bifurcan es uno de los cuentos de Borges más amados por los críticos, ¡peroÑirónicamenteÑeste cuento los campara infavorablemente con los historiadores y tiene como villano un hombre cuyo trabajo principal había sido crítico literario!

 

Bibliografía

Andrews Henningfeld, Diane, ÒOverview of ÔThe Garden of Forking Paths,'Ó Literature of Developing Nations for Students , Vol. 1, The Gale Group, 2000.  Reproducido en Literature Resource Center.  

Stabb, Martin S., "The Canonical Texts," en Borges Revisited, editado por David W. Foster, Twayne Publishers, 1991, pp. 37-68. Reimpreso en Short Story Criticism, Vol. 41. Reproducido en Literature Resource Center .