El cuento antiguo de ÒCenicientaÓ es una imposibilidad en nuestra época. Ahora sabemos que la apariencia física no muestre la cualidad del alma, como ha demostrado Ana María Shua en ÒCenicienta IIIÓ. Ahora tenemos cirugía plástica que pueda alterar lo más feo de la humanidad. Al fin de este cuento moderno, la que tuviera la dote más grande ganara el príncipe. En nuestra época hemos perdido un parte de la idea de la romance ideal: la mujer no pueda ser muy pasativa, porque nunca encontraría un hombre conveniente si no trate. En los cuentos de hadas antiguos, el príncipe (nunca un hombre normal, por supuesto) hace todo la búsqueda para la mujer perfecta y silenciosa. Este estereotipo está demostrado por el cuento de ÒLa SirenitaÓ, buscaba el príncipe la sirenita, y cuando al fin la halló, ha comerciado su voz para piernas. La mujer ideal de los cuentos de hadas no podaría sobrevivir en tiempos modernos. Por ejemplo, el cuento antiguo de ÒLa Princesa y el GuisanteÓ está ridículo, porque si no pueda dormir con un guisante debajo de siete colchones, ¿como iría a sobrevivir un granulito de arena en la comida? ¿O una gotita de lluvia golpeando la cabecita? ¿O respirando con el aire tan contaminado, hiriendo los pulmoncitos con cada boqueadita? La ridiculez de esta idea está mostrada en el cuento moderno de ÒPríncipe IIIÓ escrito por Luisa Valenzuela. La princesa de este cuento casi no puede tocar nada sin ninguna reacción. Estamos más prácticos hoy día, y los cuentos de hadas modernas representan este cambio también. En el ÒSapo y Princesa IÓ escribe Ana María Shua que ÒLos príncipes encantados son raros, pero tampoco abundan las auténticas princesas.Ó Los cuentos de hadas antiguos trabajaban con gente que milagrosamente llegó a ser rico, aunque cambiando a una clase más alta en aquellos tiempos era absolutamente imposible. En esta época es mucho más común, pero nuestros cuentos de hadas han cambiado porque estamos más pesimistas que antes. Ya no queremos oír de un sueño imposible, queremos reír de las ideas viejas. Los cuentos de hadas modernas no podían estar las únicas razones por los cambios en nuestras creencias, porque, simplemente, no han sidos bastantes populares. Recuerdo que leyera ÒEl Hombre de Queso ApestadoÓ cuando estaba más joven, pero no recuerdo ningún otro cuento de hadas revisado. Nuestra manera de vivir ha sido cambiada, y los cuentos de hadas han sido cambiados con los actualizados de nuestras creencias.
Bibliografía
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